“Si
las gotas de lluvia fueran de chocolate
me
encantaría estar ahí para saborearlas”
Barney
¡Qué tendrá la leche malteada, el chocolate,
los buñuelos o las manzanas de caramelo
para que nos cueste tan poco volver a la infancia!
Si yo fuera maestrita en una guardería en Monterrey,
en medio de una balacera, con los narcos disparando ráfagas ahí fuera,
no podría cantar otra cosa
que el sabor de la infancia, eso que pende de una bala perdida
de un cañón oscuro como la desesperanza.
Las cabecitas apoyadas en el suelo:
no correr, no gritar, no empujar.
Educación para la libertad, para la justicia,
para la igualdad y para la vida.
Nuestros educadores son aquellos que nos cuidan
y saben transformar cualquier acontecimiento
en una acción educativa.
En medio de la violencia
los niños pintan con sus lápices de colores
otro mundo diferente, porque es posible.
Los muros del Estado de Israel
son hace mucho pizarras en las que se dibujan los sueños de la
libertad.
La no violencia educa en la responsabilidad de todos
para construir la paz.
Por eso deja en evidencia a los violentos
y es capaz de convertir la resistencia en victoria
y las gotas de lluvia en helado de chocolate…
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