sábado, 7 de enero de 2012

París: las hogueras en la noche (2005)



Seguro que hoy estarás leyendo el periódico,
preocupado porque el mundo que conociste
se escurre por el hueco de la cisterna del water.

Mira, dirás: Hay disturbios en París,
la ciudad que conocimos cuando éramos estudiantes.

Sí, te diré, hay disturbios en París,
los pobres queman los coches
para hacer menos oscura la noche de su miseria.

No les digas que al final siempre amanece,
díselo con un puesto de trabajo,
con un futuro al alcance de las manos,
díselo con una ayuda económica
para la educación de sus hijos,
con igualdad de oportunidades
en el mercado de la vida,
díselo con una salud digna,
una vivienda aceptable sin peligro de incendios,
créeme, ellos lo entenderán.

Dales un lugar a tu lado,
dales los mismos papeles de residencia que tienes tú,
que tus hijos jueguen con sus hijos,
que visiten contigo el mismo centro comercial,
dales coche nuevo cada tres o cuatro años,
televisión de plasma, vídeo, ordenador, móvil,
dales un lugar saludable con jardín
y con vistas al sol de cada tarde
que les quiten sus ganas de suicidarse
o de probar el mundo de los estupefacientes.
Créeme, algunos te preguntarán
si existe todo eso,
otros dirán que por qué no lo han tenido antes
y otros te exigirán que se lo des ya,
en nombre de tu Dios y del suyo
en nombre de todas tus buenas intenciones
en nombre de las gárgaras que haces
cuando dices Justicia y Democracia.

Si no lo haces, ya sabes,
ellos continuarán encendiendo hogueras por la noche,
quemando coches, tal vez el tuyo,
quemando escuelas, fábricas, iglesias, paraninfos...

¡Es tan terrible no tener luz...!
¡Es tan dura la oscuridad...!
¡La vida de ellos y de sus familias
bien vale el incendio, de tu conciencia!.

                                                                Iosu Moracho 

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