miércoles, 16 de octubre de 2013

Bofetada




Una bofetada con la palma de la mano abierta,
una sonora y limpia
y sin sangre,
una bofetada juntando todo el aire
de las ganas
y toda la potencia de la impotencia,
y toda la rabia contenida en el pecho,
en ese lugar en donde nace la risa, la ira
y la desesperación,
una bofetada con la palma de la mano abierta,
sin palabras, sin explicaciones,
sin pedir perdón postreramente,
una bofetada
con el único impulso de toda la injusticia
echa marea, amalgama, náusea,
asco, vómito, calambre,
una bofetada de cómic, sin bocadillos.
con el eco en La mayor,
la mayor bofetada que se ha dado en la historia
con la palma de la mano abierta,
sin retroceso,
sin partitura,
sin escalpelo,
sin vergüenzas,
una bofetada con la palma de la mano abierta
por puro desahogo,
por supervivencia,
por dignidad, por justicia,
una bofetada para usted señor presidente,
señoras y señores ministros,
pajes, cargos, subcargos,
consejeros, lacayos, monaguillos,
sobreadictos, ponemanos,
guardapolvos de este sistema injusto, corrupto,
viciado y podrido,
generador de miserias, exclusión y desprecio.
¡Una bofetada con la palma de la mano abierta
por amor de Dios…!

                                           Iosu Moracho Cortés

sábado, 12 de octubre de 2013

Texto de Txiki Medina

"CIUDAD JUAREZ" 
 
Amanece un día más en Ciudad Juarez 
con el dolor amarrado a la tierra baldía, 
con la onda expansiva del silencio, 
con la misma tibieza de los cuerpos
yacentes de las cruces que siembran su destino. 
Paisaje desolado por la actitud
infame de la consagración mas corrompida.
En la misma frontera de la indignación y el miedo 
en la encrucijada de todos los desmanes y los ojos sedientos 
de tanta exclamación de tanta indefensión en sus pupilas aterradas e insomnes. 
Nacer mujer
para ser pasto de los feroces carroñeros,
de los buitres que planean el jardín prohibido. 
La identidad rasgada, 
la pura condición de mártires anónimas. 
Va cayendo la tarde 
y es como si no pasara nada, 
como una losa que aplacara los llantos 
y los gritos se van secando como pedregales 
en los cuerpos el sabor de la desgana. 
 
¡Hasta cuándo este goteo incesante, esta profanación! 
¡este castigo de las bestias impunes, de los dioses altivos, 
de las vírgenes inciertas! 
 
Ha llegado el ocaso 
y el púrpura del cielo allá en el horizonte desgarrado 
es como una capilla ardiente.
Cuando llegue la noche, en la ferviente oscuridad, 
el reflejo de esas cruces tan blancas y ya nuestras 
serán el único grito que palpite"

Poemas de Ana Jaka

Pequeña

Eran de la misma estatura,
sin embargo, él,
la llamaba pequeña.
Lo hacía con cariño, sí,
no cabe duda,
con la misma pasión
con que al besarla, tan dulce, dulcemente
elevaba el mentón.
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Latiguillos

Le dice:
eres,
eres esto o lo otro,
es que eres...

Y ella piensa:
es que soy...
en lugar de decir:
no me digas quién soy
dime qué quieres.

Ella, que es muy capaz de hacer reales
sus íntimos deseos.
Sólo dime qué quieres.
Ella, que tampoco se atreve.
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V de venganza

He visto cómo te mira ese tío,
lo pusiste en su sitio y ahora
vende un chiste barato a los colegas.
Desea, sobre todo,
que se oigan sus risas.

Pero tú bailas, bailas
ajena al polvo y a la sombra,
cuerpo relámpago.

Derramas, exuberante y pública
-como todas nosotras-,
venganza.
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Intimidad

Se deciden al salir del local,
por fin a solas
en mitad de la calle.
Ya no pueden parar.
Un tipo grita que hay que limpiar el barrio
cada vez que se juntan sus bocas.
Y, aún cuando se protegen
una a la otra imperceptiblemente
(estrechando el abrazo, mirándose sin prisa),
encuentran suficiente
intimidad.