sábado, 7 de enero de 2012

Maestras de Ramala



Una cooperante internacionalista
que ha podido visitar la ciudad de Ramala
al norte de Jerusalén,
me cuenta
que en un claustro de profesores
de una escuela de primaria
hubo una encendida discusión pedagógica
entre dos maestras.

Una afirmaba
que había que dejar
que en clase de dibujo
los alumnos pintaran lo que ellos  querían,
a sabiendas de que lo que pintaban
eran carros de combate,
aviones lanzando proyectiles,
guerrilleros de Fatáh y de Hamás
repeliendo los ataques con lanzagranadas
y de fondo un mar de sangre
entre helicópteros que estallan en el aire
y cuerpos desmembrados de hombres, mujeres y niños.

La otra maestra
decía que la escuela debería de ser
un lugar en el que los niños se sintieran seguros,
un lugar apartado del conflicto y de la muerte,
donde se pudieran aprender los valores de vida
y de solidaridad.

La primera maestra no negaba esto,
pero decía que era necesario
que los niños pudieran poner en un papel
aquello que querían borrar de sus cabezas,
que el exorcismo contra la violencia era necesario.

Las dos maestras terminaron llorando
defendiendo su postura.
Ambas contaban con hechos terribles
en sus familias…

He visto el dibujo que Bansky, el activista,
el grafittero mundialmente conocido
hizo en el muro que Israel construyó
para estrangular a Cisjordania:
una niña que se eleva del suelo
levantada por un montón de globos.

Tú, ¿qué opinas…?

                                                        Iosu Moracho
                                                        25 de septiembre de 2011



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